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Accidentes laborales

¿Qué es un accidente laboral? La Ley de Riesgos del Trabajo N° 24.557 define al accidente de trabajo como un hecho súbito y violento ocurrido en 1) el lugar donde el trabajador realiza sus tareas o 2) en el trayecto entre el domicilio del trabajador y el lugar de trabajo o viceversa (lo que se conoce como accidente in itinere).

En ambos casos, el trabajador tiene derecho a recibir atención médica, licencia con goce de sueldo (sin recorte alguno) mientras dure el tratamiento y una reparación económica en caso de incapacidad laboral permanente. Esto es válido tanto para trabajadores estatales como para trabajadores privados que estén en blanco. En el primer caso, la responsabilidad recae sobre la SRT (Sistema de Riesgos del Trabajo). Dentro del sector privado, en cambio, la cobertura es brindada por las ART (Aseguradoras de Riesgos del Trabajo), empresas privadas con fines de lucro contratadas por los empleadores.

En caso de trabajo en negro, es el empleador el que debe hacerse cargo de los gastos, pero antes es necesario probar la relación laboral ante la justicia.

¿Qué hacer frente a un accidente de trabajo?

El primer paso es dar aviso a tu empleador o a tu delegado sindical, para que éste denuncie el accidente ante la ART. Si eso no ocurre, podés comunicarte directamente con la ART o con la SRT (0800-666-6778). Hecha la denuncia, la ART tiene 3 días hábiles para comunicarse con vos y coordinar una entrevista con un prestador médico. Los gastos de traslado corren por cuenta de la ART.

¿Qué pasa si la ART rechaza el accidente, brinda un tratamiento inadecuado u otorga el alta antes de tiempo?

La ART tiene 10 días para rechazar la cobertura del accidente, argumentando —por ejemplo— que el siniestro no se produjo en el lugar de trabajo o a causa del tipo de tarea realizada. También puede ocurrir que decidan darte el alta mucho antes de que estés completamente curado y en condiciones de volver a trabajar.

Son cosas habituales: las ART protegen sus intereses económicos y los de sus clientes (las empresas). Pero no tienen la última palabra: el trabajador puede acudir a las comisiones médicas de la SRT para exigir que se revea el rechazo, para pedir que se revoque el alta prematura o para expresar su disconformidad con el tratamiento otorgado, en otras cosas.

¿Cómo se calcula la indemnización?

En el plazo de los 20 días posteriores al alta, la SRT te va a convocar a una junta médica, donde se determinará tu grado de incapacidad. Esto es importante porque el grado de incapacidad es uno de los tres factores que se tienen en cuenta a la hora de calcular la indemnización. Los otros dos son el salario mensual y la edad. El dictamen de la comisión médica no es inmediato: puede tomar hasta dos meses. Además, la comisión puede pedirte nuevos estudios médicos (pagados por la SRT).

Definido el dictamen, la SRT te va a citar a una audiencia y te va a comunicar el monto de la indemnización ofrecida. Vos podés aceptar la suma o bien recurrir a la Comisión Médica Central o la Justicia para exigir una reparación más elevada.

¿Cuál es el rol del abogado?

Por ley, el trabajador debe asistir a la junta médica acompañado de un abogado. La SRT ofrece abogados gratuitos que, lógicamente, protegen los intereses de la SRT. Hay que tener en cuenta que, como dispone el artículo 15 de la Ley 26.425, la SRT es financiada por las ART. Por lo tanto, no es raro que las comisiones médicas —en complicidad con los abogados de la SRT— empleen cálculos que te perjudican, minimicen las secuelas y otorguen porcentajes de incapacidad nulos o muy inferiores a lo que corresponde.

En cambio, los abogados independientes defienden los intereses de su único cliente: el trabajador. Y tienen plena libertad para presentar pruebas y argumentos que te beneficien con una indemnización justa.

Los accidentes más frecuentes

Accidentes camino al trabajo

La ley también considera accidente laboral a aquellos accidentes ocurridos durante el traslado del empleado hacia su lugar de trabajo. Por ejemplo: si vas a la oficina en auto, transporte público o bicicleta, y chocás en el trayecto, se considera accidente laboral. Lo mismo si vas caminando y sufrís cualquier percance. La ART debe brindar cobertura en todos estos casos, y en caso de que se niegue, es posible hacer la denuncia en la SRT.

Accidentes de tráfico

Si bien los accidentes in itinere (camino al trabajo) pueden ser accidentes de tráfico, se los considera de otro modo (in mision) cuando suceden durante la jornada laboral (por ejemplo, si vas a ver a un cliente, o a comprar materiales para la construcción). Son muy frecuentes, especialmente en empleados de transporte o delivery.

Resbalones y tropiezos

Nadie está exento de tropezarse o resbalarse en el trabajo. La mayoría de las fracturas, esguinces y torceduras de hueso se producen de esta manera. Mucho cuidado con los pisos húmedos, las escaleras y, muy especialmente, las cáscaras de banana.

Golpes y traumatismos

Muy frecuente en operarios fabriles, trabajadores de depósito y repositores de supermercado. Son golpes —generalmente en la cabeza— que se producen al chocar con muebles o maquinaria, o como consecuencia del impacto de un objeto mal almacenado.

Lesiones musculares y óseas

A veces son accidentes y otras son enfermedades que se van incubando a lo largo del tiempo. Pero en ambos casos, son ocasionadas por sobrecarga física (por ejemplo, al trasladar mercadería) o movimientos repetitivos. Las más usuales son los desgarros, tendinitis, tortícolis, contracturas, rotura de ligamentos y hernia de disco.

Caídas en altura

Si bien es responsabilidad de las ART verificar que los ambientes laborales sean seguros, este tipo de incidentes es uno de los más habituales entre los trabajadores de la construcción, los pintores y los carpinteros. A éstos se suman los contactos eléctricos y los cortes provocados por las herramientas de trabajo.

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